Historia de una cortesana
Historia de una cortesana —¡De parte de la reina MarÃa Antonieta! —dijo.
—¿Viene usted de parte de mi hermana?
—SÃ, señora.
—¿Tiene usted una carta suya?
—En mi cartera…
—¿De ella misma?
—¿Conoce Vuestra Majestad la clave de la Reina?
—Perfectamente. Diga a su postillón que nos siga, y suba usted con nosotras… ¿Su nombre?
—Mi nombre es desconocido para Vuestra Majestad, señora; pero creo que diciéndole que soy Inglesina…
—¡Ah! sÃ, sÃ; es usted inseparable de la princesa de Lamballe. ¡Suba con nosotras, suba!
La joven dirigió al postillón algunas palabras en perfecto italiano y subió con nosotras.
—¿Qué dÃa salió usted de ParÃs?
—El 26 de junio, señora; el dÃa siguiente de la entrada de la Reina, prisionera.
—¿Cómo se encontraba mi hermana?
—Perfectamente, señora, aparte las emociones y fatigas de tan terrible viaje.
—¿Cuál es su situación en las TullerÃas?
—Prisionera, señora, no hay para qué ocultarlo, y continuará prisionera hasta que el Rey haya jurado la Constitución.