Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Por esta vez, sin un golpe atrevido, los realistas estaban perdidos. El ejército del general Carteaux, que acababa de apoderarse de Marsella, marchaba sobre Tolón, y el contralmirante Saint-Julien, cerrando la barra, les cerraba toda retirada.
El golpe atrevido fue dado y obtuvo buen resultado.
Los realistas pactaron con los ingleses un tratado por el que se reconocía que al entrar estos en Tolón, tomarían posesión de la plaza en nombre y como aliados de Su Majestad el rey Luis XVII. Luego de celebrado este convenio, declararon en rebeldía a la flota por oponerse a la voluntad general de los habitantes y amenazaron con emplear la fuerza para reducirla. En consecuencia, se pusieron oficiales realistas en todos los apostaderos donde había oficiales republicanos, y particularmente en la gran Torre, a cuyo jefe se le encargó que tuviese las mechas encendidas para disparar sobre la escuadra a la primera señal, al mismo tiempo que el almirante Hood atacaría con sus buques para intentar forzar el paso de la rada.
Estas noticias llegaron a conocimiento del contralmirante Saint-Julien, que respondió anunciando que iba a bombardear la ciudad y mandando tocar zafarrancho de combate en todas las embarcaciones.