Historia de una cortesana
Historia de una cortesana —Ahora —dijo la Reina—, cuéntame esa cosa tan horrible que ha pasado esta noche.
—Pues bien, esta noche han sido robados los documentos de la embajada francesa.
—¡Bah!
—Y esta mañana ha venido el canciller, de parte del ciudadano Mackau, a quejarse al general Acton.
—¿De veras?
—Y la queja ha sido formulada en términos que traslucen la sospecha de que el golpe haya sido dado por alguien de la corte de Nápoles.
—Entonces, resulta ser más inteligente de lo que yo le creÃa.
—¿Quién?
—El ciudadano Mackau.
—¿Qué queréis decir?
—Quiero decir que vuestro mejor sabueso no habrÃa seguido con más acierto la pista de los papeles del que ha demostrado el ciudadano Mackau.
—¡Cómo! ¿Tenéis conocimiento de ese robo?
—He oÃdo hablar de él.
—¿Y sabéis dónde están los papeles?
—Le sospecho.
—¿Dónde?
—¿Queréis saberlo?
—Claro está, siquiera para responder a las reclamaciones del ciudadano embajador.