Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En el primer piso, una segunda reja cerraba la escalera en todo su ancho.

El alcaide la abrió, la franqueamos, volvió a cerrarse y yo me sentí doblemente oprimida. A todos los que entran en una prisión les parece que sus puertas siniestras no han de volver a abrirse.

Penetramos en un corredor húmedo y estrecho. De vez en cuando, a la luz de la linterna, veíamos en el interior de los calabozos, a los prisioneros incorporarse en sus lechos de paja. Me sentía presa de terrores infinitos, y parecidos a los que se experimentan en los lugares desconocidos y terribles. A trechos, nos deteníamos, al encontrar una reja que nuestro acompañante abría y volvía a cerrar; y cada vez que eso ocurría, parecíame, como a Dante, que bajaba, un nuevo escalón del infierno. Si hubiese estado sola con el hombre que nos guiaba, me habría desmayado; si me hubiese encontrado absolutamente sola, me habría muerto de espanto.

Llegamos al extremo de un corredor que conducía a una escalera estrecha y cerrada por una reja de barrotes entrecruzados.

El alcaide dijo en voz baja:

—Solo falta abrir esta reja y subir la escalera, y habremos llegado.

—Abra usted —dijo la Reina, con un acento en el que era imposible percibir la menor emoción.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker