Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Un pintor habrÃa trazado un cuadro magnÃfico de aquel joven, profusamente iluminado por los cirios que le rodeaban, encadenado sobre un colchón al pie de ese fresco en el que se apoyaba su cabeza, hablando a sus compañeros acerca de la inmortalidad y la muerte, lo mismo que un profeta.
Estaba realmente soberbio, magnÃfico, y se habrÃa dicho que era Juan, el discÃpulo predilecto de Cristo, si en vez de ser negros sus cabellos, hubiesen formado la rubia cabellera con que representa al apóstol el inmortal autor de la Cena, Leonardo de Vinci.