Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Qué diferencia entre aquello y el modo de ser altivo, resuelto y orgulloso de miss Arabela! ¡Y qué diferencia también con el ardoroso entusiasmo, con la gloria artística y vida libertina de Rowmney!

La mujer y los niños que Rowmney había abandonado eran sin duda un ejemplar de aquella mujer que bordaba y de aquel niño que miraba grabados. En este supuesto, no me atrevía a recriminarle.

¡Oh, loca juventud! ¡Oh, imaginación insensata!…

¡Ay de mí! cuando, colocada ya en el opuesto extremo de la vida, contemplo con los ojos del arrepentimiento lo que antes miraba con los ojos de la ilusión, ¡cuánto quisiera no haber sido, no la radiante y culpable Emma Lyón, no la rica y poderosa lady Hamilton, sino aquella plácida joven, y pasado mi vida bordando flores, teniendo a mi marido sentado a mi lado y a mi hijo recostado en mis rodillas!…

A las siete, la señora Hawarden nos ofreció el té; a las nueve cenamos. La única diferencia que noté entre las costumbres del señor Hawarden padre y las del señor Hawarden hijo, consiste en que el niño cenó con nosotros.

A las diez me acompañaron a mi cuarto. Ricardo me había traído mi paquetito de viaje, el cual, junto con las cinco libras que me quedaban, constituían toda mi fortuna.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker