Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Berthier recibió la orden en Milán y se puso en movimiento al siguiente día. El 29 de enero, su vanguardia llegaba a Macerata; el 10 de febrero todas las tropas estaban delante de los muros de Roma, y un destacamento tomaba posesión del castillo de San Ángel, que los soldados pontificios ni siquiera intentaron defender.
Pero el general Berthier impidió que se fuese más lejos; se limitó a notificar a los directores de la agitación que podían contar con su apoyo.
El 16 de febrero, vigésimo-tercero aniversario de la exaltación de Pío VI al trono pontificio, una muchedumbre de sediciosos se reunió en el antiguo Forum Romanum, y desde allí, se encaminaron hacia el Vaticano, en donde, bajo las ventanas del Sumo Pontífice, prorrumpieron en gritos de «¡Viva la República!».
Si no invadieron el Vaticano, fue por respeto al anciano, no al papa; pero se apoderaron de toda la ciudad y redactaron una alocución proclamando la soberanía del pueblo —el cual rechazaba toda complicidad en los asesinatos de Basseville y Duphot—, y aboliendo el poder temporal, y al propio tiempo se anunciaba en dicho manifiesto la constitución de un Gobierno republicano libre e independiente.
Los jefes del movimiento se apresuraron a enviar al general Berthier, con objeto de entregarle estas actas, una representación de ocho de sus miembros.