Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Persistiendo en aquella creencia, envió a Nelson, que servía bajo sus órdenes, con tres navíos de línea, cuatro fragatas y una corbeta, a vigilar el puerto de Tolón, prometiendo enviarle nuevos refuerzos, si eran necesarios.
El 9 de mayo Nelson dejó la bahía de Cádiz; pero era ya demasiado tarde. En el golfo de Lyón, una tempestad dispersó sus barcos y desmanteló el que montaba él.
Para reparar averías, entró en el puerto de San Pedro, remolcado por un navío que había sufrido menos que el suyo.
Durante su permanencia en San Pedro, supo la salida de la flota francesa del puerto de Tolón, y envió un buque a sir Jervis en demanda de los prometidos socorros.
Pero, hasta el 8 de junio, tres semanas después de haberse hecho a la vela la escuadra francesa, Nelson no pudo concentrar esta flota de refresco, que se componía de diez buques de setenta y cuatro y uno de cincuenta.
Al frente de esta flota, Nelson se puso en busca de la francesa. A la altura de las costas meridionales de Córcega, se enteró de que había sido vista entre el cabo de Córcega e Italia.
Nelson sospechó con algún fundamento que la escuadra francesa se dirigía sobre Nápoles.