Historia de una cortesana
Historia de una cortesana A toda vela, hizo rumbo a Nápoles.
El 15 de junio llegaba a las islas de Ponsa, y nos envió a un oficial de su confianza, verdadero amigo suyo, el capitán Troubridge para ponerse al habla con el capitán general y con sir Guillermo Hamilton.
Troubridge tenÃa el encargo de entregarme una carta de Nelson que traÃa para mÃ.
No se me ocultaba la impresión que habÃa yo producido en aquel grande hombre: por lo que extrañaba que, pudiendo venir a Nápoles personalmente, se dejase escapar la ocasión que se le presentaba de verme.
La carta me lo explicó todo.
DecÃa asÃ:
Milady:
Si yo fuese a Nápoles y bajase a tierra, si la viera a usted, correrÃa peligro de faltar a todos mis deberes, que son perseguir a la flota francesa sin perder un instante.
Troubridge le entregará está carta, que, en vez de ser una prueba de indiferencia, resulta, por la explicación en ella contenida, una demostración de los sentimientos que usted me inspira.
En seguida que Troubridge regrese, según las instrucciones que le den el capitán general y sir Guillermo Hamilton, continuaré mi ruta.