Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Tengo un montón de cartas y papeles para enviarle; pero no habiendo ninguna fragata en que poder enviárselos y no pudiendo actualmente separarme del Orión, dejo a usted la consideración de mis dificultades. Continúo tan ignorante de la dirección que pueda haber tomado la escuadra francesa como el dÃa que doblé el cabo Passaro. De lo que estoy seguro, es que el dÃa 18 de junio empezaba a salir del puerto de Malta. El martes por la noche, todos los barcos habÃan salido, y el miércoles por la mañana fue divisada navegando a toda vela. Esto me lo han asegurado catorce personas; todo lo demás, son conjeturas. Si la flota hubiese hecho rumbo a Poniente, estoy cierto que de todos los puertos que la hubiesen visto se habrÃan apresurado a advertÃrmelo. Estoy convencido de que nos traicionan, y es más que probable que esta carta, que estoy obligado a remitirle por Nápoles, no llegará a Nápoles, o cuando menos tengo la seguridad de que el ministro francés tendrá una copia de ella, y acaso la copie él mismo. En cuanto a mÃ, debo decirle que, si no es absolutamente imposible, yo encontraré a la flota francesa. La nuestra no tiene un solo hombre enfermo. Le he dado detalles de todo y comunicado mi Ãntimo pensamiento. ¡Dios le bendiga!
Siempre su fiel,
HORACIO NELSON.