Historia de una cortesana
Historia de una cortesana P. S. El modo de recibirnos en los puertos de Sicilia es vergonzoso; el gobernador nos confiesa que, si contase con medios suficientes, se habría visto obligado, en virtud de órdenes recibidas, a impedirnos la entrada. Acton prometió dar órdenes; pero no se ha recibido ninguna. ¿Qué opina usted de eso?
El mismo día, Nelson, desesperado, escribió a sir Guillermo Hamilton:
Van-Guard, Siracusa, 22 de julio de 1798.
Mi querido señor:
Estoy sumamente admirado de que el rey de Nápoles haya dado orden de no dejar entrar en sus puertos sino a tres o cuatro barcos ingleses, a lo más. Yo entendía que se habían dado instrucciones secretas para nuestra libre admisión. Si se ha de continuar negándome todos los artículos que me son necesarios, hágamelo usted saber lo más pronto posible, por el primer barco que salga, a fin de tener tiempo de ir a abastecerme en Gibraltar. La forma de tratarnos es bochornosa para una gran nación. La bandera de Su Majestad Británica ha sido, en realidad, insultada en todos los puertos amigos.
Con el mayor respeto, soy, etc.
HORACIO NELSON.