Historia de una cortesana
Historia de una cortesana En efecto, supe más tarde que entre la Reina y el capitán general se habÃa tratado del mensajero Ferrari. Se temÃa que Ferrari descubriese el delicado asunto de la carta y que Fernando llegase a saber la verdad de lo ocurrido, o sea que habÃa sido falseado el contenido de dicha carta en que el emperador Francisco escribÃa a su tÃo el rey Fernando que no se moviese antes del mes de abril o mayo, época en que habrÃa llegado el refuerzo de los rusos.
Durante el rato que estuve sola esperando a Nelson, fue probablemente cuando se resolvió la muerte de Ferrari.
Pasados unos quince minutos de espera, el ujier anunció a lord Nelson.
Al verle, le eché mis brazos al cuello, diciéndole:
—¡Querido Nelson, nuestra única esperanza está en usted!
Me estrechó contra su pecho, que palpitaba con violencia; apoyó sus labios temblorosos en mis ojos, y luego me apartó suavemente mirándome con arrobamiento.
—Sepamos qué ocurre —me dijo—. Habla usted con un hombre que darÃa su vida por la Reina y…
Se detuvo.
—Y su honor por usted —añadió.
—¡Oh, querido Nelson! —exclamé.
Le cogà la mano y quise besarla.