JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —SÃ, señor, ¡ay de mÃ! —repuso aquel infeliz con aire contrito—; ¿habéis oÃdo lo que pregunta?
—Pregunta mi nombre… ¿No es verdad?
—SÃ, señor. ¡Y a mà que se me olvidó preguntároslo…!
—Anuncia al barón José Balsamo —dijo el viajero—, el parecido del tÃtulo desarmará tal vez a tu amo.
La-Brie cumplió su encargo, reanimado un poco por el tÃtulo que el desconocido se apropiaba.
—Bien: entonces —murmuró la voz—, ya que esta ahÃ, que pase…, adelante, caballero; por aquÃ…
El incógnito avanzó resueltamente, pero al llegar a la primera grada del umbral, se volvió por ver si Gilberto le seguÃa… y habÃa desaparecido.