JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¿Conque ya está terminada la educación? —preguntó el rey.
—SÃ, señor —repuso el duque.
—¡Una buena educación en verdad! —dijo Luis XV.
—Vuestra Majestad es sumamente bondadoso.
—Y que os honra mucho, duque.
—Me favorecéis demasiado, Majestad.
—Me parece que Luis es uno de los prÃncipes sabios de Europa.
—Asà lo creo yo también, señor.
—¿Buen historiador?
—Excelente.
—¿Geógrafo perfecto?
—El delfÃn hace él solo planos que con dificultad harÃa un ingeniero.
—¿Tornea con perfección?
—¡Ah!, señor, ese honor no me pertenece, pues otro ha sido quien le enseñó.
—¿Qué importa?, el resultado es que sabe tornear.
—Maravillosamente.
—¿Y en relojerÃa?… ¡eh…!, ¡qué destreza…!
—Extraordinaria, señor.