JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico «—Hizo entonces M. de La Vauguyon un gran saludo, acompañado de miradas tan ardientes, que parecÃan querer penetrar en el corredor, y se marchó dejando a monseñor en la puerta».
—¿Me figuro que el prÃncipe entrarÃa?
—Mirad, señor, mirad la luz en la galerÃa. Un cuarto de hora hace ya por lo menos que pasea.
—Ea, ea, ya desaparece —dijo Luis XV después de estar un momento asomado a las vidrieras—. Veinte minutos me dieron a mà también; pero recuerdo que antes de cinco ya me encontraba en la alcoba de mi mujer. ¡Ay! También dirán del delfÃn, lo que se dijo del segundo Racine:
«—¡Digno nieto de su abuelo!».