JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Esto podrÃa contrariar mis proyectos —continuó el joven que pretendÃa excusar su mal humor con un motivo cualquiera—. No importa —añadió después de algunos segundos de silencio—: Me agradará conocer personalmente al galán que me sucede en el cariño de la señorita Nicolasa.
Pero como tenÃa Gilberto para ciertas cosas un gran fondo de justicia, calculó enseguida que el descubrimiento que acababa de hacer, circunstancia que hasta los mismos interesados desconocÃan, le daba sobre Nicolasa una ventaja, de la cual sabrÃa aprovecharse en tiempo oportuno, supuesto que conocÃa su secreto con detalles que ella nunca se atreverÃa a negar, al paso que la joven sólo sospechaba el suyo, y no estaba en el caso de presentar la menor prueba que condenase a nuestro filósofo.
Decidió, pues, Gilberto, no olvidar estas circunstancias cuando llegase ocasión de hacerlas valer.