JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Ya que un empleo se me ofrece deseo entrar en Trianón de ayudante jardinero.
Se contemplaron Chon y la condesa y la primera posó su pequeñÃsimo pie sobre el de su hermana, haciéndole al mismo tiempo un guiño: la condesa indicó con un movimiento de cabeza que entendÃa perfectamente lo que aquellas señas significaban.
—M. de Jussieu, ¿puede hacerse eso? —preguntó a este—, ya veis que deseo dar gusto a este joven.
—Señora, es cosa resuelta, pues basta conocer vuestra voluntad —contestó el interpelado.
Se inclinó Gilberto respetuosamente y puso la mano en su pecho para reprimir los latidos de su corazón que no podÃa ocultar la alegrÃa después de la gran tristeza en que habÃa estado sumido.