JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah! Al fin tendremos la satisfacción de que en esos bosques y en esos riachuelos no estarán vuestros huéspedes como hurones o como esquimales. En ello nada perderían, pues se hallarían como en su centro, mereciendo que Rousseau les llamase hijos de la Naturaleza. Ejecutad eso, hija mía, y os adorarán los enciclopedistas.

—Mi servidumbre, señor, tendría mucho frío en semejantes habitaciones.

—¿Y en dónde vais a aposentarla si todo lo destruís? Supongo que no será en el palacio, pues apenas cabéis los dos.

—Señor, quiero conservar las habitaciones de la servidumbre como hoy están.

Y al propio tiempo señaló la delfina las ventanas del corredor de que hemos hablado ya.

—¿Qué es lo que veo? —dijo el rey poniendo la mano delante de los ojos para que le sirviese de pantalla.

—Señor, una mujer —contestó M. de Choiseul.

—Una señorita que he recibido a mi servicio —observó la princesa.

—Es la señorita de Taverney —agregó Choiseul.

—¡Ah! —exclamó el rey—. ¿Con que tenéis aquí a los Taverney?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker