JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico A Luis XV le sucedÃa igual, pues siempre contaba en las cacerÃas de siesta con dos o tres corzos que se arrojaban al bosque a horas distintas, y con arreglo a la disposición en que se hallaba, escogÃa para su diversión la pieza más cercana o la que aparecÃa a mayor distancia.
El dÃa a que nos referimos habÃa manifestado Su Majestad que cazarÃa hasta las cuatro, por lo cual se habÃa dado suelta a eso de las doce a un venado, que prometÃa durar hasta la hora señalada.
Madame du Barry, por su parte, habÃa decidido seguir al Rey con tanta fidelidad, como el Rey se habÃa propuesto seguir al venado.
Pero el cazador propone y Dios dispone: una combinación casual desbarató el magnÃfico proyecto de madame du Barry; de manera que esta encontró en la casualidad un adversario casi tan caprichoso como ella.