JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Balsamo extendió el brazo hacia la tapicerÃa que ocultaba la puerta del aposento contiguo y contestó:
—Monseñor, está en comunicación directa conmigo.
—Tengo miedo —murmuró la condesa—, ¿y vos duque?
—A la verdad, condesa, os declaro que más quisiera encontrarme en el asalto de Mahón, o en la batalla de Philippsburg.
—Señora condesa, y vos, señor duque —dijo Balsamo con imponente acento—, hacedme el favor de prestar toda vuestra atención, ya que habéis querido oÃr.
Y dichas estas palabras volvióse hacia la puerta.