JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Diciendo así pretendió despedir a su huésped por libertarse de sus importunidades, pero al mismo tiempo se abrió la puerta y entró otro nuevo personaje gritando:
—¿En dónde se encuentra mi querido duque?
Aquel amigo, lleno de júbilo, era nuestro buen amigo Juan du Barry. Taverney al verle se apartó sorprendido y despechado Juan observó el gesto, reconoció a quien lo hacía, y volvió la espalda.
—Ya entiendo —dijo el barón con tranquilidad—, y por lo tanto me retiro, pues dejo al señor ministro muy bien acompañado.
Y con el mayor orgullo, salió enseguida del salón.