JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Cuando Rafté terminó estas palabras, comprendiendo de antemano que no tardarían en circular, se dirigió a su habitación, y al cabo de quince minutos todo Versalles sabía la noble conducta y generoso patriotismo del mariscal, quien dormía a pierna suelta sin soñar siquiera con la popularidad que acababa de granjearse, gracias a su secretario.