JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Los miembros del parlamento tenÃan no escasa habilidad, penetrando bien a las claras lo que otros no entendÃan.
Empezaron, pues, por ponerse de acuerdo entre sà acerca de la aplicación y resultado del bofetón, y cuando quedó perfectamente consignado que habÃa sido dado y recibido el susodicho bofetón, adoptaron la resolución siguiente:
El tribunal del parlamento deliberará respecto a la conducta del exgobernador de Bretaña y dará su dictamen.
El rey detuvo el golpe intimando a los pares y prÃncipes la prohibición de que no fuesen a palacio para asistir a deliberación alguna acerca de M. de Aiguillon; y estos obedecieron al pie de la letra.
El parlamento entonces, resuelto a obrar por sÃ, dictó una sentencia declarando que en atención a que se acusaba a M. de Aiguillon de hechos que manchaban su honra, se le suspendÃa en el cargo de par hasta que se vindicase plenamente ante el tribunal de los pares, en la forma y con la solemnidad determinadas en las leyes y ordenanzas del reino, que con nada podÃa suplirse, de las acusaciones y sospechas que empañaban su honra.