JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No tenía, pues, el mariscal, otro remedio sino contestar, y si contestaba no podía negar la audiencia; concedida la cual, no le era posible negarse tampoco a una explicación. M. de Aiguillon se parecía en esto a los espadachines políticos y finos, que ocultando su mala intención bajo la capa de una cortesanía adorable, conducen al terreno de la lucha haciéndole reverencias al hombre que buscan, y allí le degüellan sin piedad.

El amor propio del mariscal no era tan grande que fuera a hacerse ilusiones; al contrario, sabía lo fuerte que era su sobrino, y que si se colocaba en su presencia, su antagonista le arrancaría o un perdón o una concesión, cuando precisamente jamás perdonaba Richelieu, y tenía muy presente que es un error mortal en política hacer concesiones a un enemigo.

Disimuló, pues, así que recibió la carta de M. de Aiguillon, que había dejado a París por unos cuantos días.

Rafté, a quien consultó acerca de este particular, le dio el siguiente dictamen:



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker