JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Entonces, pues —dijo el desconocido bajando la voz—, hasta la noche, en la calle Plastrière, señor Rousseau… No faltéis.
Se estremeció el filósofo como si hubiera visto un fantasma; su tez, que por lo regular era pálida, se puso lÃvida y quiso contestar a aquel hombre, pero ya habÃa desaparecido.