JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico LA IMPRESIÓN QUE EL DESCONOCIDO PRODUJO
CON SUS PALABRAS EN EL ÁNIMO DE J. J. ROUSSEAU
Al oír aquellas singularísimas palabras dichas por un hombre a quien Rousseau no conocía, cruzó tembloroso las oleadas de gente, y sin fijarse en que era viejo y temía a la multitud, se abrió paso, no tardando en llegar al puente de Ntra. Sra. Mas luego, siempre pensativo y preguntándose a sí mismo, cruzó el cuartel de la Grève por el cual iba a parar más directamente al suyo.
—Conque cualquier desconocido —se dijo—, ¡es poseedor del secreto que todo iniciado viene obligado a guardar bajo pena de vida! Esto es lo que ganan los conciliábulos misteriosos con pasar por el tamiz del pueblo… Hay un sujeto que me conoce y que sabe que no sólo soy consocio suyo, sino cómplice tal vez. Tal situación es intolerable por absurda.
Y murmurando Rousseau estas palabras caminaba de prisa, él que solía ser tan cauto, sobre todo, desde lo que le ocurrió en la calle de Menil Montant.
