JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico En Rousseau causó un efecto mágico, pues el genovés conocÃa los misteriosos preparativos de la masonerÃa, considerándolos con una especie de repugnancia muy natural en hombres ilustrados; aquellas concesiones por completo absurdas, puesto que eran inútiles, que los jefes exigÃan a los candidatos para infundir miedo, cuando se sabe que nada hay que temer, le parecÃan el colmo de la puerilidad y una superstición ociosa.
Es más, el filósofo timorato, refractario a las manifestaciones individuales, hubiera mirado como una desgracia tener que presentarse en espectáculo ante personas a quienes no conocÃa, y que con seguridad se burlaban de él con más o menos buena fe.
Resultó de esto, que al ver que le dispensaban de pruebas se alegró muchÃsimo, porque conociendo como conocÃa lo rigurosa que era la igualdad en los principios masónicos, era para él un triunfo, una excepción en favor suyo.
Se disponÃa, pues, a responder con algunas palabras a la graciosa facundia del presidente, cuando salió una voz del auditorio diciendo: