JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¿Con quién?
—Con los vecinos.
—¿Y qué?
—Ha sido con motivo de vuestras sospechas.
—Aun ignorabais si sospechaba.
—Pero yo lo comprendÃa.
—¿Y cuál es la opinión de los vecinos?, tengo curiosidad de saber qué dicen.
—Opinan que si sospecháis de mÃ, y tenéis la desgracia de dar conocimiento a la justicia de vuestras sospechas, sea a quien fuere, será necesario que llevéis las cosas al extremo.
—¿Y qué?
—Que tenéis que probar que se os ha quitado el reloj.
—Se me ha robado, puesto que estaba ahà y ya no está.
—SÃ, pero manifestáis que yo lo he cogido, ¿estáis? ¡Ah!, ante la justicia es necesario pruebas, porque no os creerán bajo vuestra palabra, señor Marat, que allà sois lo mismo que yo.
Balsamo, tranquilo como siempre contemplaba aquella escena, advirtiendo que aunque Marat no habÃa variado de convicción bajaba el tono.