JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —No temáis, eso proviene de que el diablo de la mentira no consiente salir de su cuerpo.
Y volviéndose hacia la mujer, le echó en el rostro todo el fluido que podÃa contener su mano, y le dijo:
—Hablad; ¿quién ha cogido el reloj?
—La señora Grivette —contestó la somnámbula con voz casi ininteligible.
—¿Cuándo?
—Ayer tarde.
—¿Dónde se hallaba el reloj?
—Debajo del candelero.
—¿Y dónde lo guarda?
—Lo he llevado a la calle de Santiago.
—¿A qué casa?
—Al número veintinueve.
—¿A qué piso?
—Al quinto.
—¿Quién habita all�
—Un oficial de zapatero.
—¿Cuál es su nombre?
—Simón.
—¿Qué es ese hombre?
La portera no respondió.
—¿Qué es ese hombre?
No obtuvo respuesta.
—¿Qué es ese hombre? —insistió Balsamo.