JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Marat la siguió, temiendo no cayese.

Una vez que llegó a lo último de la escalera salvó el umbral de la puerta y cruzó la calle, siempre seguida del joven.

Llamó a una puerta.

Un hombre salió a abrir, y en quien Marat reconoció a un obrero de veinticinco a treinta años, que había visto algunas veces en la garita de la portera.

Al ver a la señora Grivette y a Marat quedó sorprendido.

Pero la portera se dirigió a la cama, y sacó de debajo del esmirriado jergón el reloj que dio a Marat.

Apenas tocó la portera la mano de Marat al irle a entregar el reloj, lanzó un profundo suspiro y exclamó:

—Despierto. ¡Oh!, despierto.

Así era, aflojáronse todos sus nervios como un cable que se suelta del montón: sus ojos recobraron la vida, y estando como estaba enfrente de Marat, con su mano en la de este, y teniendo aún el reloj, es decir, la prueba irrecusable del crimen, cayó sin sentido sobre las tablas de aquel zaquizamí.

—¿Será cierto que existe la conciencia? —dijo Marat allá para sí al salir del cuarto con la duda en el corazón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker