JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Entonces fue cuando Lorenza cruzó la Plaza Real, y Andrea la vio y oyó en su sueño magnético, denunciándola a Balsamo.
A los veinte minutos encontrábase Lorenza en la puerta del palacio.
—¿Espero, hermosa señora? —preguntó el cochero.
—Sà —contestó Lorenza maquinalmente.
Y penetró rápidamente en el portal de aquel magnÃfico palacio.