JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¿Me lo aseguráis bajo palabra de honor, caballero?
—Os lo prometo.
—Pues entonces —dijo Lorenza—, tomad este cofre que contiene secretos que os atemorizarán por la seguridad del monarca y del reino.
—¿Conocéis vos esos secretos?
—Superficialmente, pero sé que existen.
—¿Y que son de importancia?
—Que son terribles.
—¿PolÃticos, según decÃs?
—¿No habéis oÃdo hablar en alguna ocasión de una sociedad secreta?
—¡Ah! ¿La de los masones?
—La de los invisibles.
—SÃ, pero dudo que existan.
—Asà que abráis ese cofre os convenceréis.
—¡Ah! —exclamó M. de Sartine vivamente—, veámoslo.
Y tomó el cofre de manos de Lorenza.
Pero de repente lo puso sobre el bufete después de reflexionar.
—No —dijo desconfiadamente—, abridlo vos.
—¿Cómo, si no poseo la llave?
—¿Qué no tenéis la llave? ¡Me traéis un cofre en que se encierra la tranquilidad del reino, y se os olvida la llave!