JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¿Y qué, caballero? —dijo M. de Sartine, no entendiendo aún dónde pretendÃa ir a parar Balsamo.
—Pues bien, ya comprenderéis que para llenar unos graneros tan grandes habrá habido que acaparar una cantidad grandÃsima de trigo. ¿No es cierto?
—Sin duda.
—Continúo. El retirar de la circulación mucho trigo es un medio de matar de hambre al pueblo, porque, tenedlo entendido, todo valor que se saca de la circulación equivale a una falta de producto. Mil fanegas de grano encerradas en un granero, son mil fanegas menos que se llevan al mercado, y si estas mil fanegas las multiplicaré, aunque sea sólo por diez, el trigo se aumenta como es natural.
A M. de Sartine le dio un ataque de tos, sin duda de irritación.
Balsamo se detuvo, y esperó con tranquilidad a que se calmase la tos.
—De consiguiente —prosiguió diciendo asà que el teniente de policÃa le dio tiempo—, el especulador en granos se enriquece con el exceso del valor ¿no es esto claro?
—Verdad que sà —dijo M. de Sartine—, pero según veo, caballero, se reduce vuestra pretensión a denunciarme una conspiración o un crimen cuyo autor será Su Majestad…