JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Al pronunciar estas palabras, que hicieron brotar de sus mortecinos ojos asà como una chispa lÃvida, acometió al viejo una convulsión, y enseguida un ataque violento de tos.
Balsamo le proporcionó solÃcitamente los remedios que su estado requerÃa.
El anciano volvió en sÃ, pero su palidez se habÃa convertido en un color amoratado, y aquel breve ataque agotó de tal modo sus fuerzas que cualquiera hubiera creÃdo que iba a perecer.
—Vamos, maestro —le dijo entonces Balsamo—, formulad lo que queréis.
—¿Lo que quiero? —preguntó contemplando fijamente a Balsamo.
—SÃ.
—Helo aquÃ.
—Hablad, que estoy dispuesto a obedeceros si lo que deseáis es posible.
—Posible… posible… —murmuró el viejo desdeñosamente.
—No hay nada que no lo sea.
—SÃ, a no dudarlo, con el tiempo y la ciencia.