JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Por toda respuesta la encantadora joven se levantó, dirigióse derecha hacia Balsamo, cayó a sus pies, y mirándole con ojos inundados de sueño y deleite le cogió una mano que apoyó sobre su corazón.
—¡La muerte! —exclamó—, ¡oh sÃ!, pero la muerte con el amor.
Balsamo retrocedió dos pasos con la cabeza inclinada y cubriéndose los ojos.
Pero la joven le siguió de rodillas.
—¡La muerte —repitió con voz dulcÃsima—, pero, también amor, amor, amor!
Balsamo no pudo resistir más tiempo, porque abrasaba su cuerpo una hoguera.