JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¿Pues qué ocurre señora?
—Que contenÃa muchas cifras que M. de Sartine ha ordenado traducir a todos sus empleados, los cuales han firmado su respectiva traducción, dando todas ellas el mismo resultado; de suerte que M. de Sartine llegó esta mañana a Versalles, encontrándose yo allÃ, con las referidas traducciones y el diccionario de cifras diplomáticas.
—¡Ah, ah!, ¿y qué ha dicho el rey?
—Al principio se sorprendió, y después se asustó, porque Su Majestad oye fácilmente a cuantos le hablan de peligro, y desde la puñalada de un cortaplumas de Damiens, todo el que dice a Luis XV que se ande con cuidado, consigue su propósito.
—¿Es decir que M. de Sartine me ha acusado de conspirador?