JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¡Oh!, gracias, gracias. SÃ, venid, y entonces confesaréis que os habéis equivocado.
—Lo deseo de todo corazón, caballero, y si me he engañado lo confesaré lleno de gozo. Adiós.
Al fin vióse libre el doctor marchándose enseguida y dejando a Felipe presa de la mayor agitación y sin saber qué decidir.