JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¿Qué sensación?
La misma que ya habÃa experimentado un dÃa en Taverney.
—¿En Taverney?
—SÃ, cuando se hospedó allà aquel extranjero.
—¿Qué extranjero?
—El conde de Balsamo.
—¿El conde de Balsamo? ¿Y cómo era esa sensación?
—¡Oh!, algo asà como un mareo, como un vahÃdo, y luego perdà todas mis facultades intelectuales.
—¿Y dices que sentiste en Taverney esa extraña sensación?
—SÃ.
—¿De qué modo?
—Estaba sentada al piano, y sentà decaimiento; entonces miré hacia adelante, y vi al conde en un espejo. Desde ese instante no me acuerdo de nada, sino que desperté junto al piano, sin poder calcular el tiempo que habÃa estado dormida.
—¿Y es la única vez que has sentido una sensación particular?