JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Después de hacer estas reflexiones, o más bien esta composición con su conciencia, Gilberto encerró sus útiles de labor y fue a tomar con sus compañeros la especie de cena. Mientras duró se mantuvo alegre, decidor y aun provocativo, pues había tenido remordimientos, había tenido miedo y esta es una debilidad que un hombre, un filósofo, debe apresurarse a extinguir.
Con todo, el mancebo no contaba con su conciencia, y no durmió aquella noche.