JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Pues en ese caso —dijo—, ¿ha sido vÃctima de alguna sorpresa o de algún lazo?
—SÃ, doctor, vÃctima de una sorpresa jamás vista, de un lazo infame.
El médico juntó las manos, y alzó los ojos al cielo.
—¡Ay! —dijo—, vivimos en una época terrible, y creo que es urgente nazcan médicos que curen a las naciones, como los hay hace tanto tiempo que curan a las personas.
—Sà —dijo Felipe—, que vengan, pues nadie los verá venir con tanta alegrÃa como yo; pero entretanto…
Y Felipe hizo un gesto amenazador.
—¡Ah! —dijo el doctor—, ya veo, caballero, que sois de esos hombres que creen que para reparar un delito se ha de emplear la violencia, y acudir al derramamiento de sangre.
—SÃ, doctor —respondió Felipe tranquilamente—, sÃ, soy de esos hombres.