JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Felipe despidió a la nodriza y despachó a la criada.
Luego cogió un velón, examinó con cuidado la puerta inmediata, halló abierta una puerta que daba al patio, vio huellas en la nieve, y fue siguiendo el rastro hasta la entrada del jardín, que era adonde aquellas iban a parar.
—¡Son pasos de hombre! —exclamó—: ¡Oh! ¡Qué desgracia! ¡Se han llevado al niño!