JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico También halló medio para interpretar todos los pasos de Felipe, y como sabÃa calcular con perfección, no se equivocaba acerca de la intención cuando se iba, y del resultado cuando volvÃa.
Llevó la minuciosidad hasta seguir a Felipe una tarde que fue a Versalles en busca del doctor Luis… Aquella visita al expresado sitio, turbó algo las ideas del vigilante joven; pero cuando observó, al cabo de dos dÃas, que el doctor entraba furtivamente en el jardÃn por la calle de Coq-Heron, pudo comprender lo que la antevÃspera fue para él un misterio.
SabÃa Gilberto las fechas y no ignoraba que se acercaba el instante de realizar todas sus esperanzas, habiendo tomado tantas precauciones como eran precisas para asegurar el buen éxito de una empresa erizada de dificultades. De aquà de qué manera combinó su plan.
Le aprovecharon los dos luises para alquilar en el barrio de San Dionisio un cabriolé con dos caballos, carruaje que debÃa estar a su disposición el dÃa que lo quisiese.
Además exploró Gilberto las proximidades de ParÃs, para lo cual se tomó tres o cuatro dÃas de licencia, y durante esos tres o cuatro dÃas se marchó a una aldea de Soissons situada a dieciocho leguas de ParÃs y rodeada de una inmensa selva.