JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico De regreso a París se cuidó Gilberto del cabriolé.
Su proposición no inspiró sospechas al conductor del carruaje, pues era la época de las confidencias entre la gente del pueblo y los nobles, y se recibía el dinero con cierta gratitud y sin pedir informes.
Además, dos luises valían por cuatro en aquella época, y en nuestros días nunca sienta mal ganar cuatro luises.
Se comprometió el conductor, pues, con tal que le avisasen con dos horas de tiempo, a poner su carruaje a disposición de Gilberto.