JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico El criado obedeció.
—¡José Balsamo…!, ¡qué nombre tan particular! —dijo la princesa.
—¡José Balsamo…! —repitió pensativo el cardenal—. Me parece que conozco…
Pasaron cinco minutos de silencio, sin que nadie lo interrumpiese.
Andrea temblaba… Algunos pasos hirieron su oÃdo antes que los oyesen los demás.
El follaje se conmovió; apartáronse las ramas, y Balsamo se presentó ante MarÃa Antonieta.