JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Para los que estaban enterados de su resolución, era un espectáculo grande y solemne el que ofrecía esta noble princesa, que a cada paso que daba, avanzaba hacia sus antepasados, cuyos retratos, desde el fondo de sus marcos de oro, parecían expresarle su reconocimiento por venir a sepultarse viva en su sepulcro.
El rey acompañó a su hija hasta la puerta, y después de saludarla, volvió sin pronunciar ni una palabra.
En cumplimiento a las leyes de la etiqueta, los cortesanos le siguieron.