JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¿Por deducción? —interrumpió la condesa, que aunque no comprendÃa una palabra de cuanto habÃa dicho madame de Béarn, hacÃa, sin embargo, como si oyera con suma atención sus informes.
—SÃ, señora, por deducción.
—¡Ah!, pues esa clase de pruebas la admiten los tribunales —dijo Juan.
—¿Estáis cierto, señor vizconde? —exclamó la vieja.
—Ya lo creo.
—Pues yo demostraré por deducción que esa obligación de doscientas mil libras, que con los intereses constituyen hoy un capital de más de un millón, esa obligación fechada en 1406, debió ser satisfecha por Guy-Gastón IV, conde de Béarn, en su última enfermedad y próximo a la muerte, en los años de 1417, pues en su testamento se ve escrito de su puño y letra: «En la hora de mi muerte, no debiendo nada a los hombres, y dispuesto a presentarme ante Dios».
—Bien, ¿y qué? —dijo la condesa.
—Que si nada debÃa a los hombres, es porque habrÃa pagado a los Saluces, pues de lo contrario, hubiera dicho: «debiendo doscientas mil libras», en lugar de decir: «no debiendo nada».
—Evidente —interrumpió Juan—, asà lo hubiera dicho.
—¿Pero no poseéis otra prueba?