JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Claro está; el rey quiere que esta noticia estalle como una bomba.
—Enhorabuena; ya hemos vencido.
—¿Es cierto, señor vizconde? —preguntó madame de Béarn.
—Vencimos —repitió Juan aproximando su sillón a los otros dos.
La litigante y la hermana de Juan prestaron oÃdo atento, mientras que sus ojos se dilataron con ansiedad.
—¿Luego esta señora ignora como todos, que has encontrado madrina, y vas a ser presentada?
—Si vos no me lo hubieseis participado, todavÃa lo ignorarÃa.
—No revelando a nadie esta entrevista, en el supuesto de que nada sabéis, os presentáis a solicitar vuestra audiencia al rey.
—Ya, pero vuestra señora hermana presume que no se la concederá Su Majestad.