JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Dirigió entonces su vista hacia la ventana, y advirtió las señas de Juan.
Entonces siguió la dirección de su mano, que indicaba a madame de Béarn.
En cuanto Chon la reconoció, dio un grito, calóse su cofia, y ocultóse en el vestíbulo.
Sin demostrar que había reparado en aquella pantomima, la vieja subió al carruaje, dio las señas de su casa al cochero y partió al momento.