JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —A ParÃs.
—Está bien; me quedaré solo. Esto va cada vez peor. ¿Qué vas a hacer en ParÃs?
—Voy a buscar a mi ama Du Barry, para comunicarle la noticia de que el rey está en Luciennes.
—¡Ah!, ¿de modo que la condesa te ha encargado que me digas eso?
—SÃ, mi amo.
—¿Y no te ha dicho lo que debo hacer mientras regresas?
—Me dijo que durmierais.
—En fin —dijo consigo mismo el rey—; esto será que no debe tardar, y quiere sorprenderme.
Y luego alzando la voz añadió:
—Corre, y tráeme a la condesa… Pero… dime, ¿en qué te vas?
—En el gran caballo blanco, con la mantilla encarnada.
—¿Cuánto tiempo tardas en llegar a ParÃs en ese caballo?
—No sé —contestó el negro—, pero es muy ligero, muy ligero. A Zamora le gusta correr mucho.
—Vaya, no es lo peor eso —dijo Luis XV acercándose a la ventana para verle marchar.