JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Como era muy natural, el lacayo que entró para decirle que estaba enganchado el coche, no tuvo el atrevimiento de despertarle. Semejante respeto al augusto sueño dio por resultado que al despertar el rey se hallase a frente con madame Du Barry, que le miraba con los ojos desmesuradamente abiertos. Zamora aguardaba órdenes junto a la puerta.

—¡Hola!, ¿estáis aquí, condesa? —dijo el rey sin levantarse, pero adoptando una posición vertical.

—Aquí estoy, sí, señor, ya hace bastante tiempo.

—¡Cómo!, ¡cómo!, mucho tiempo…

—Lo menos hace una hora. ¡Jesús!, ¡cuánto duerme Vuestra Majestad…!

—¿Y qué había de hacer, condesa? Aburrido por no encontraros aquí; además, como duermo tan poco de noche… ¿pero sabéis que me iba?

—Sí, vi enganchados los caballos de Vuestra Majestad.

—¡Son las diez y media! —dijo el rey después de mirar el reloj—, ¡he dormido cerca de tres horas!

—Así es, señor; luego diréis que no se duerme bien en Luciennes.

—No trato de desmentiros; pero ¿qué veo ahí? —añadió Luis XV divisando a Zamora.

—El gobernador de Luciennes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker